La economía del delito propone una mirada renovada sobre la criminalidad contemporánea. Frente a la visión tradicional que reduce el delito a una infracción penal cometida por individuos aislados, Vifran Meza plantea que muchas formas de criminalidad actual deben entenderse como verdaderas economías ilícitas: sistemas organizados de producción, circulación, ocultamiento, protección y reinversión de beneficios criminales.
La obra examina cómo el delito se transforma en mercado, cómo las organizaciones criminales calculan riesgos y beneficios, cómo seleccionan oportunidades, cómo utilizan estructuras financieras y corporativas, cómo incorporan tecnología, cómo explotan activos virtuales y plataformas digitales, y cómo convierten las ganancias ilícitas en influencia, legitimación social, corrupción y poder. Desde esta perspectiva, el crimen no solo genera daño penal, sino también distorsiones económicas, captura institucional, debilitamiento de la confianza pública y amenazas directas a la gobernabilidad.